Mantener el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en los mismos términos, más temas como el del comercio electrónico, es básicamente la agenda del gobierno y empresarios mexicanos ante la inminente renegociación. Es claro que se quieren evitar los aranceles, las cuotas y los impuestos fronterizos -lo que Trump declara que se debe cambiar del tratado- pero no es evidente lo que México quiere modificar en su beneficio. / Por otro lado, organizaciones y políticos demócratas de Estados Unidos proponen cambios para controlar las corporaciones, garantizar el cumplimento de derechos laborales, de disposiciones medioambientales y de transparencia durante el proceso de negociación. De esto se ha discutido poco en México, pero es una agenda de enorme importancia en el vecino país del norte y fundamental para la eventual aprobación del documento renegociado. El economista Dani Rodrik señala que los acuerdos de comercio deben cambiarse para fortalecer el poder de negociación de los trabajadores, facilitar políticas económicas nacionales, como las industriales, no limitar al comercio como el objetivo principal de los tratados y buscar alternativas para la movilidad de trabajadores.

Son temas que también debemos exigir los mexicanos para que el TLCAN sea un acuerdo que sirva para garantizar un comercio más justo y sustentable. En la reciente reunión interparlamentaria México-Estados Unidos presenté 10 puntos que me parece que reflejan dicha agenda:

1. Evitar que las corporaciones reciban compensaciones con fondos públicos por políticas ambientales, financieras o de salud pública establecidas por los gobiernos. El argumento es que el tratado limita el derecho de los gobiernos a regular y ofrece a las empresas un trato similar a las de un Estado. No se justifica que se destine dinero público para este fin.

2. Establecer mecanismos para evitar la evasión fiscal por medio de la manipulación de precios de transferencias entre los procesos de producción de una empresa.

3. Crear mecanismos mejores e independientes para resolver conflictos laborales y asegurar el cumplimiento de los mismos. Se deberían contemplar sanciones para los países en los que, de manera reiterada, no se garanticen los derechos laborales. En el TLC se debería establecer el compromiso de México para garantizar un salario mínimo razonable en el corto plazo.

4. Proteger a pequeños productores y comunidades rurales, promover la soberanía alimentaria, así como garantizar estándares adecuados de salud para los alimentos que se comercian en la región.

5. El tratado debería considerar un capítulo migratorio, con esquemas para facilitar el trabajo temporal, especialmente en sectores de alta demanda laboral e intensivos en trabajo. Ese sería el caso de áreas como la agricultura y la construcción en los Estados Unidos. El tratado también debería facilitar el ejercicio profesional en los tres países en sectores como el médico, el académico o los de tecnología.

6. Incrementar el contenido regional de los productos de los tres países.

7. El tratado tiene que reforzar los estándares ambientales y fortalecer acciones para reducir las emisiones y combatir el cambio climático.

8. Se debe garantizar la independencia energética de las tres naciones y evitar que el tratado comprometa el uso y conservación de sus recursos naturales en el futuro.

9. Se requiere de mecanismos para incentivar la innovación, la creación, la absorción de tecnología y la formación de recursos humanos de alto nivel. Esto además de promover la integración de las pequeñas y medianas empresas a las cadenas globales de valor.

10. Los países deberán tener la posibilidad de incentivar su economía por medio de las compras públicas a nacionales, la inversión en infraestructura y políticas industriales basadas en inversión en investigación y desarrollo.

Además de estos temas, es necesario que la negociación del tratado sea transparente, permita la participación de todos los grupos y sectores sociales. Es importante que toda modificación que se acuerde del mismo se haga pública y, por tanto, se ponga al escrutinio público antes de que se presente la versión final de lo negociado. Se trata de una agenda que es importante atender por sí misma, para incrementar los beneficios de la relación comercial, y reducir sus costos, pero también de los asuntos que van a ponerse sobre la mesa ante la opinión pública norteamericana y en los congresos. El punto es que nosotros tenemos también que decir que queremos con el tratado.

 

Por Vidal Llerenas Morales, diputado federal de MORENA por el Distrito VIII Federal, Ciudad de México.

Texto publicado originalmente en El Economista.